Bajo estos escombros muere Hilaria Ibarra , madre de cinco hijos.-

miércoles, 3 de octubre de 2007




El terrorismo según Semproni

Un día, al Diputado del Espacio 609 y ex integrante del MLN-Tupamaros, Víctor Semproni, se le ocurrió preconizar la necesidad de formar a nuestros liceales militarmente para la defensa de nuestros recursos; el mismo legislador que después reclamaba una censura a las televisoras, expresando que no le asustaba la idea de que el Estado clausure canales por emitir programas con contenidos violentos; cosa que fue rechazada por la mayoría de sus colegas, inclusive los Representantes Ortuño y Gamou del Frente Amplio.

Ahora afirma que "las organizaciones guerrilleras que operaron en este país, todas sin excepción, no realizaron nunca ninguna acción terrorista. Fueron acciones armadas de toma de ciudades, de justicia popular, pero nunca se aplicó una acción terrorista en el sentido de crear a nivel ciudadano el terror como forma de alcanzar un objetivo político. Acá se habló de que vino de la izquierda, de la derecha, mentira acá nunca hubo ningún terrorismo de izquierda. El único terrorismo que sufrimos los uruguayos fue el terrorismo de Estado". (Búsqueda, 12/07/2007)
Para la Real Academia Española el terrorismo es: "Dominación por el terror o sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror". De su lado, el Diccionario de ciencias jurídicas, políticas y sociales (Manuel Osorio, Editorial Heliasta, Buenos aires, 1994), establece: "Actos de violencia en contra de personas, la libertad, la propiedad, la seguridad común, la tranquilidad pública, los poderes públicos y el orden constitucional o contra la administración pública". De manera que, de acuerdo a esas definiciones, cuando los tupamaros, en plena democracia y antes de la dictadura, secuestran al juez Daniel Pereira Manelli y al Fiscal de Corte Guido Berro Oribe para amedrentar e intimidar al Poder Judicial, ¿no eran actos ejecutados para infundir el terror?
¿Y cuando volaron con una bomba la planta emisora de Radio Ariel el 1/7/1968 o incendiaron las oficinas de la General Motors, el 20/6/1969, no era la intención infundir el terror?
Peor aún, el 8/10/1969: ese mismo MLN copa la ciudad de Pando, matando a un policía, y un civil, Carlos Burgueño, ¿para qué fue el copamiento, para ejercer la justicia popular o para infundir el terror?

El 29/9/1970 se perpetra un atentado con bombas contra el bowling de Carrasco y asesinan a la cuidadora del lugar, Hilaria Ibarra; y el 22/12/71 es incendiada y dinamitada la sede del Club de Golf, ¿Tampoco eso es terrorismo? Y el 21/12/1971 el homicidio de Pascasio Báez, por haber cometido el "crimen" de descubrir una tatucera, ¿tampoco? Y Juan Bentancur Carrión, el sereno de Niboplast, asesinado por haber avisado a la Policía del copamiento de la empresa, ¿tampoco?
Y dejamos de lado los secuestros de diplomáticos extranjeros, de empresarios nacionales y de altos funcionarios; y muchos otros actos terroristas de los cuales los uruguayos fuimos testigos en épocas de plena democracia. Porque una vez más lo decimos, contra la dictadura los tupamaros y los otros grupos terroristas no tiraron ni un solo tiro.
¡Basta ya de maniqueísmos y de tergiversar la realidad histórica!

Mas realistas que su propio rey. Homenaje a Pascasio Baez Mena.-

...Decada de los sesentas, sin la mas mínima duda el Uruguay goza de paz, de un sistema democrático representativo que es ejemplo en América y el mundo. Cabe hacerse una pregunta: ¿porque la izquierda uruguaya opta por la fuerza ?. Si pensamos que la libertad de expresión, de asociasión, de reunión, eran en el Uruguay una garantia total, si viviamos en un total estado de derecho. En el Uruguay existian desde tiempo atras partidos de izquierda, tal es el caso del partido comunista, o del partido socialista, o de otros tantos que respondian a los maoistas, y a otras tantas filosofías que pregonaban el no a la propidad privada, y un sin fin de ideas las cuales podian ser manifestadas libremente. ¿Porque las armas? ¿porque el secuestro y la muerte?

Para que este estado de cosas que el Uruguay vivió, se torne todavia menos entendible, transcribo textualmente, un fragmento del discurso que Ernesto "Che" Guevara, pronunció en el paraninfo de la Universidad de la República Oriental del Uruguay, el 17 de agosto de 1961

Decía el "CHE" en esos días: ... "La fuerza es el recurso definitivo que queda a los pueblos. Nunca un pueblo puede renunciar a la fuerza, pero la fuerza solamente se utiliza para luchar contra el que la ejerce en forma indiscriminada. (APLAUSOS)

Y nosotros -les podrá parecer extraño que hablemos así, pero es cierto-, nosotros iniciamos el camino de la lucha armada, un camino muy triste, muy doloroso, que sembró de muertos todo el territorio nacional, cuando no se pudo hacer otra cosa. Tengo las pretensiones personales de decir que conozco América, y que cada uno de sus países, en alguna forma, los he visitado, y puedo asegurarles que en nuestra América, en las condiciones actuales, no se da un país donde, como en el Uruguay, se permitan las manifestaciones de las ideas.

Se tendrá una manera de pensar u otra, y es lógico; y yo sé que los miembros del Gobierno del Uruguay no están de acuerdo con nuestras ideas. Sin embargo, nos permiten la expresión de estas ideas aquí, en la Universidad y en el territorio del país que está bajo el Gobierno uruguayo. De tal forma que eso es algo que no se logra, ni mucho menos, en los países de América.

Ustedes tienen algo que hay que cuidar, que es precisamente la posibilidad de expresar sus ideas; la posibilidad de avanzar por cauces democráticos hasta donde se pueda ir; la posibilidad, en fin, de ir creando esas condiciones que todos esperamos algún día se logren en América, para que podamos ser todos hermanos, para que no haya la explotación del hombre por el hombre ni siga la explotación del hombre por el hombre, (APLAUSOS) lo que no en todos casos sucederá lo mismo -sin derramar sangre, sin que se produzca nada de lo que se produjo en Cuba, que es que cuando se empieza el primer disparo, nunca se sabe cuándo será el último. Porque no hubo un último disparo el último día de la Revolución; hubo que seguir disparando. Nos dispararon, tuvimos que ser duros, tuvimos que castigar con la muerte a alguna gente; nos volvieron a atacar, nos han vuelto a atacar una vez más, y nos seguirán atacando.

Y esta lucha, en esta forma tan enardecida que a veces divide -incluso- hasta a miembros de la familia, naturalmente que permite una construcción muy rápida del país, naturalmente que hace que nuestro país marche a un ritmo terriblemente acelerado, pero también deja una serie de secuelas que después cuesta curar. Y no es bueno ni es bonito, porque hemos tenido que hacerlo y no nos arrepentimos, naturalmente, y creemos que lo que hemos hecho lo hemos hecho respondiendo a la justicia. (APLAUSOS) Pero si esas aspiraciones del desarrollo económico -que son, en definitiva, las aspiraciones de bienestar en cualquier forma que sea y como quiera llamársele-, la aspiración del pueblo a su bienestar se puede lograr por medios pacíficos, eso es lo ideal y eso es por lo que hay que luchar. (APLAUSOS)

Bien, compañeros: hemos tenido un diálogo irregular, no muy académico; si ustedes no se ofenden, muy cubano en su forma de expresión, de intercambio. (APLAUSOS) Quisiera decirles que la impresión y el recuerdo que nos llevamos del pueblo uruguayo será imborrable. No son palabras, no valdría la pena decir palabras protocolares. Quizás es que no son nada más que pueblo, y sobra lo de uruguayo, porque todos los pueblos del mundo... (APLAUSOS PROLONGADOS Y GRITOS DE "CUBA, CUBA")"

Despues de leer y releer, artículos publicados en diarios de la época, lo único que podemos pensar es que lo que los impulso a tan descabellada actitud, fueron los sucesivos fracasos arrastrados en las urnas, fue el no saber acatar el constante"NO" de un pueblo democrático, que si bién comenzaba a sentir los efectos de posguerra que agredian su economia poco actualizada para afrontar tal situación, mnifestaba constantemente por medio del voto popular, su inmenso e incuestionable sentir democrático.

..En definitiva los tupamaros y toda la izquierda violenta, se alinean con Fidel Castro y los mandatos de la Unión Soviética, con el fin de no dejar ni un solo palmo en América Latína, con posibilidades de salida en paz, dentro de un marco de democrácia y libertád. Como ellos pregonaban, habia que destruir para construir la dictadura del proletariado, sobre las ruinas de un sistema que consideraban arcáico y desgastado. En definitiva, mataron, secuestraron, y arrastraron a miles de jóvenes a la cárcel o al exilio, con el fin de instalar en el territorio de La Republica, las ideas del comunismo internacional de la mano de Castro, bajo el mandato del imperialismo soviético.

La historia reciente

El 10 de enero de 1961 se produjo en Montevideo una manifestación anti-castrista que fue embestida por cuadrillas comunistas armadas que habían recibido orientaciones de la embajada de Cuba sancionadas por la legación diplomática soviética. Con evidentes pruebas, el gobierno uruguayo expulsa al embajador cubano Mario García Incháustegui y al diplomático soviético Mijail Samailov.

Poco después dos miembros de los comandos armados comunistas, Carmelo Taffuri y Bernardo Simaldoni, llevaron a cabo un atentado que costó la vida al síndico Oscar Alonso y a su familia. Los asesinos recibieron refugio en Cuba ante la indignación del gobierno de Montevideo.

Alrededor de 1962, surgen en Uruguay los grupos guerrilleros originales. El de mayor relevancia resulta el Movimiento de Liberación Nacional, más conocido por los Tupamaros. Irónicamente, los pistoleros urbanos de los Tupamaros estarán especialmente compuestos por activistas de la peonada rural. Su original creador lo fue un alumno de leyes llamado Raúl Sendic, el cual se había ocupado en los años sesenta como cortador de caña de azúcar.

Cuando, entre 1962 y 1963, Sendic y otros dirigentes establecen en Uruguay el MLN, la generalidad de sus integra­ntes provenía del socialismo uruguayo. No obstante el MLN incluía marxistas, cristianos de apostura radical y trotskistas. A instancias de Jorge Manera Lluveras, el PC da a luz un cuerpo de autodefensa basado en el ensayo guerrillero de Cuba y Argelia. Este dispositivo se suma a una coalición de bandos subversivos: los Tupamaros de Sendic, el MIR (uruguayo) de Washington Rodríguez Belletti, el MAC de Fernández Huidobro, el FAU de Gerardo Gatti, y el Independiente de Rubén Navillat.

En 1962, Sendic dirige en Montevideo una serie de marchas populares cañeras demandando mejoras a los dueños de plantaciones. Al malograrse este impulso, decidirá emplear la táctica de la violencia y en julio de 1963, parangonando a Castro, lleva a cabo un asalto en un club de cazadores. Identificado por la policía, Sendic se destierra en la Argentina, para retornar al Uruguay a fines de 1964 y proseguir su faena de crear escuadras de guerrilla urbana. Sus primeros reclutas fueron jornaleros cañeros y gremios de las plantaciones azucareras, o sea sus viejos camaradas de empeño.

Conjuntamente con los Tupamaros brotan también otras agrupaciones, como la anarquista Organización Revolucionaria 33 Orientales, opuesta a los comicios y que encauzaba su acción en los sindicatos; las Fuerzas Armadas Revolucionarias Orientales, que respondía totalmente a La Habana; el Frente Revolucionario de los Trabajadores; "El 22 de diciembre" que era una escisión de los Tupamaros; y por último los maoístas de las Agrupaciones Rojas.

En el año 1963 los comunistas se deciden a alistar su brazo armado y emprenden el envío de cuadros militantes a la URSS para educarles militarmente; práctica que se mantendrá vigente durante años, paralela a la preparación guerrera interna de sus miembros, a orillas del río Olimar. El capital para los pertrechos proviene de la embajada cubana, que a su vez contribuye a levantar una pequeña fábrica de explosivos. Hugo Pagani, ente clave de la operación y contacto con los cubanos, confesó luego públicamente toda esta trama.

Ya para 1964 se compone el instrumento armado del partido comunista bajo la jurisdicción de Nestor Leites y Aurelio Pérez González. Pérez González había consumado un viaje a la URSS el año anterior para recibir cursillos de manejo y utilización de armas, disciplina y nociones de táctica. El órgano bélico clandestino contaba ya con 700 militantes.

El grupo de Sendic asumirá la designación de Tupamaros en 1965, a raíz del sabotaje a la fábrica farmacéutica Bayer en Montevideo, en protesta a la escalada de los Estados Unidos en Vietnam. El nombre procede del inca Tupac Amaru, caudillo anticolonial del siglo XVIII. Los combatientes de Sendic no fueron los primeros en servirse del nombre Tupamaros: ya desde la gesta de independencia de principios del siglo diecinueve José Artigas, héroe y creador de la nación uruguaya había dado a su movimiento tal denominación.

Los Tupamaros se pueblan con jóvenes procedentes de la clase media, profesionales y estudiantes universitarios. En su momento cumbre llegaron a tener alrededor de 4000 militantes. Con Sendic operaba Raúl Brigadián, ligado secretamente a la DGI cubana. A pesar de ello, el MLN de Sendic no gozaba aun de la total confianza de Castro, quien en 1968 se inclinaba hacia el Movimiento Revoluc­ionario Oriental de Ariel Collazo.

Será la mano del aventurero argentino Joe Baxter la que transformará a los Tupamaros de una colectividad insurreccional agraria en una maquinaria clandestina urbana. Baxter se había refugiado en Montevideo después del asalto del Banco Policlínico de Buenos Aires, y se sumó a los Tupamaros como aliado. Baxter se mantenía enlazado con Abrahán Guillén, hombre fuerte de La Habana, quien tenía asociación con la organización argentina Tacuara.

En 1966 tiene lugar una convención nacional revolucionaria uruguaya en la cual colisionan dos posiciones: la tendencia por la vía armada, y la del MIR y de las juventudes socialistas que favorecían un frente de masas. En esos momentos Collazo era la persona de crédito de Cuba en el Uruguay y los vínculos del Partido Comunista y los Tupamaros se efectuaban a través de él. Collazo seleccionará aquellos integrantes de su movimiento para recibir cursos de guerrilla rural.

Pero la imposibilidad de una contienda rural en el Uruguay determina que casi todos los componentes de la facción de Collazo se integren a los Tupamaros. En 1966 los Tupamaros perpetran el desfalco al banco la Caja Obrera y en noviembre del mismo año el saqueo a la armería El Cazador. En diciembre se origina un áspero tropiezo de los Tupamaros con la policía que los obliga pasar a la clandestinidad.

El distanciamiento del MLN de sus raíces se hace más incuestionable tras la detención de Sendic y con la entrada en escena del intelectual comunista Marcos Rosencof Silverman. Rosencof emerge como líder de la organización; Engler Golofchenco, de origen ucrania­no, pasa a ser su segundo. Rosencof era un hombre del Partido que ofrecía en este momento difícil de los Tupamaros los santuarios para que su dirigencia pudiese operar desde la clandestinidad.

El presidente del partido comunista Arismendi, a la sazón el teórico marxista continental más reputado, junto con Collazo sostienen reuniones por separado con los Tupamaros para gestionar, a nombre de Castro, que los mismos se incorporasen a la guerrilla boliviana del Che Guevara. Los Tupamaros no aceptan, pero el aparato militar del partido comunista envía un pequeño contingente de 18 militantes para ser aleccionados militarmente en Cuba, con vistas a prestar luego ayuda al Che Guevara.

Arismendi había reunido incluso armas y ayuda en dinero de Cuba para este guión de violencia del Cono Sur. Asimismo, el partido comunista uruguayo fue clave en el diseño de la guerrilla boliviana. Fueron ellos los que prestaron apoyo y logística al Che Guevara ocultándolo en Uruguay antes de pasar a Bolivia, entregándole dos pasaportes extraídos de la cancillería uruguaya para cubrir su identidad.

En el prólogo al diario del Che Guevara en Bolivia, Castro se refiere a Arismendi, cuyo nombre clave en esta operación era Simón. El mismo Che Guevara en sus apuntes del 14 de febrero relata lo siguiente1 "se me informa, además, que Simón ha manifestado su decisión de ayudarnos, independientemente de lo que resuelva el Partido".

La OLAS inauguró su sede en Uruguay a través del Instituto Cultural Uruguayo-Soviético. Pero el partido comunista realmente no tenía arraigo popular entre los uruguayos. EL cerebro del PCU, Guillermo Bodner, decide entonces que era tiempo de hacerse espacio en las fuerzas armadas. Lo hará valiéndose de José Luis Massera y Alberto Altesor.

En 1966 tiene lugar una importante y nutrida reunión entre los líderes de los Tupamaros y Castro, donde se acordó proporcionar entrenamiento guerrillero en Cuba a esta organización. El problema de quién controla a los Tupamaros pasó a ser un punto de polémica entre los diferentes tablados políticos uruguayos. Tanto el PCU, primero mediante Rosencof y luego de Arismendi, como Castro valiéndose de Collazo trataban de controlar al movimiento.

Con Rosencof los Tupamaros dan el paso hacia la guerra irregular bajo la tutela comunista. Rosencof operaba utilizando a la soviética Efgeniya Dumnova; Dumnova había tenido relaciones con un general de la KGB, y en 1940 se había casado en Moscú con Jaime Juanarena, funcionario del gobierno uruguay­o. Asimismo, un pequeño grupo de militares, como el general Liber Seregni, eran miembros de la célula secreta del Partido Comunista Uruguayo que integraba Arismendi. El escritor uruguayo Mario Benedetti fungía como el enlace directo entre Cuba, el MLN y el PC uruguayo.

Es el momento en que el PC y todo el espectro izquierda uruguayo acoge la viabilidad de la vía armada, y se envía a sus militantes a programas de preparamiento militar en Cuba, los cuales se amplían en 1967. Se formará además un equipo técnico de inteligencia y contra inteligencia, de falsificación de documentos y transformación de la identidad física, comunicaciones cifradas y escrituras invisibles2. A la vez, en la escuela soviética del KOMSOMOL se ejercitó a jóvenes comunistas uruguayos para perfilar y operar en combate de guerrilla, ejecución de terrorismo y sabotaje.

En la mayoría de los casos, los escogidos se trasladan a Cuba vía Chile con el patrocinio de la Columna Gaucha del MLN. Los agentes del MLN Carlos María Gutiérrez, Carlos Núñez y Eduardo Galeano operaban con la cobertura de periodistas de Prensa Latina, la agencia cubana de noticias. Los embarques bélicos se reciben a través de la Argentina en los bidones de gasolina de los camiones; las remesas despachadas clandestinamente por Cuba al partido comunista entraban por mar de forma sistemática.

Cuba generaliza la formación de especialistas para montar en los países objetivos mini-fábricas rudimentarias de explosivos y utilería de guerra, introduciendo con ello considerable flexibilidad y autonomía para los montajes internacionales. Ya para mediados de 1967 los Tupamaros disponen en territorio uruguayo de una de tales mini-fábricas.

En febrero de 1968 se realiza la segunda convención nacional tupamara donde se confirma la dirección existente que integraban Sendic, Julio Marenales, Huidobro y Manera Lluveras. En ese momento los Tupamaros computan unos 250 miembros activos, alrededor de 30 de ellos operando en total clandestinidad.

En 1968 se dan cita en Moscú todos los partidos comunistas latinoamericanos para examinar la situación general del continente. Los soviéticos presionan porque se brinde apoyo y se coordine con La Habana la agenda de la revolución. Entre las reuniones individuales más destacadas figuró la de Cuba y los soviéticos con Rosencof y Arismendi, representando a los Tupamaros y al PCU, respectivamente para constituir una estructura militar unida con el sostén logístico y de inteligenc­ia de Cuba.

Hasta 1968, los Tupamaros se dedicaban a reclutar y adquirir pertrechos y recursos financieros, y estaban ordenados en células o escuadras que actuaban independientes unas de otras. En lo adelante, el modelo de acción tupamaro resultará exitoso debido al apoyo de La Habana, donde habían instalado su Estado Mayor. Los cubanos les preparan una red logística internacional que les facilita contactos, transporte y santuarios; y a su vez les asesoran en un nuevo método: el secuestro y juicio de hombres públicos y de empresa “a nombre del pueblo”, con altas cifras de rescate, parte del cual siempre pasaba a La Habana.

Así, a partir de 1968 los Tupamaros se precipitan en una estocada a fondo para desestabilizar la administración del entonces presidente uruguayo Jorge Pacheco Areco. En septiembre atacan el casino de Carrasco; en los primeros días de 1969 ocupan la sede del juzgado donde se instruyen las causas contra la organización; el 14 de febrero atracan la tienda Financiera Monty, y cuatro días después repiten la acción en el casino de San Rafael.

Para conmemorar la muerte del Che Guevara el 8 de octubre de 1969, los Tupamaros realizan lo que será su acción de mayor envergadura: la toma del poblado de Pando. El asalto se realiza de forma espectacular: los terroristas entraron en la ciudad como parte de un cortejo fúnebre, copando luego diversos sitios como la comisaría y el cuartel de bomberos. Terminaran robando los bancos y destruyendo las líneas telefónicas.

En 1970, La Habana consuma los ajustes para la famosa Mesa Redonda donde estarán envueltos los Tupamaros y el FARO de Uruguay, el MIR de Chile, el ELN de Bolivia (cuyo líder, "Chato" Peredo había sido guerrillero del Che Guevara), los Montoneros, la FAR y la FAP argentinas, el ALN de Brasil, el Ejército de Liberación de Colombia (ELC) y la FALN venezolana de Douglas Bravo.

Esta Mesa Redonda adopta alentar la violencia urbana y rural en todo el Cono Sur, y en especial en Brasil y Bolivia; conduce también al contrabando de armas en el vecino Paraguay por parte de un grupo mixto de argentinos y uruguayos3. Se decide que, a diferencia del trazado original del Che Guevara, el comando internacional solo coordinará las operaciones sin interferir directamente en la táctica y autonomía de cada organización.

El primero de agosto de 1970, el diario cubano Granma4 publica el mensaje que remite el Chato Peredo a los Tupamaros, en agradecimiento por la ayuda que la Mesa Redonda había concedido en apoyo de las acciones del segundo foco guerrillero en Bolivia, iniciadas con la sanguinaria irrupción a Teoponte, una pacífica comunidad minera cerca de La Paz.

En esta contienda, los bolivianos del Chato Peredo toman como rehenes a dos ingenieros alemanes, intercambiándolos por diez prisioneros políticos, que rápidamente son enviados a Cuba. Pero, el ejército boliviano prueba nuevamente ser un adversario formidable y en una rápida campaña que termina en octubre de 1970, las bandas armadas fueron totalmente exterminadas con la captura del Chato Peredo.

La estrategia de la Mesa Redonda se hace sentir incluso en Venezuela, donde gestó un engendro terrorista conocido como Punto Cero, nombre del cuartel donde recibieron preparación en Cuba. Pero, la fuerza de seguridad de Venezuela, da cuenta con rapidez de esta intentona. Asimismo, Cuba trata de fomentar la clandestinidad urbana en Panamá, que se anota el asesinato del dirigente Floyd Britton y lleva a cabo una cadena de robos en bancos y casinos, hasta que la Guardia Nacional los aniquila en octubre de 1970, cuando dos miembros del movimiento entrenados por los cubanos resultan muertos y otros 29 capturados.

Sean los hermanos unidos

LOS MONTONEROS

El Cono Sur del continente, y en especial la Argentina, fue trastornada por la nueva beligerancia guerrillera cubana. Así estaba previsto en los acuerdos de la OLAS: propiciar la lucha armada y promover las estrategias revolucionarias conjuntas. Cuba se dará a la tarea de estructurar agrupaciones terroristas urbanas que conformarán tentáculos clandestinos en varios países de América Latina, cuyo marco teórico residiría en el pensamiento del anarco-marxista Guillén y del brasileño Marighela.

En Argentina se originará entonces, con el condominio de los componentes de múltiples movimientos radicalizados, el Ejército de Liberación Nacional (ELN). La esencial comisión de ELN será hacerse sentir en las comarcas norteñas del país secundando los manejos del Che Guevara en Bolivia. A la muerte del Che Guevara y de su seguidor Inti Peredo y no teniendo la armazón creada un propósito especificó, el ELN se fragmenta en variados agregados que deciden proseguir con las contiendas salteadoras dentro del país.

Así comparecen a la luz de la opinión pública las tres organizaciones subversivas más potentes que han de consagrarse en el país: los Montoneros, las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).

Las célebres guerrillas urbanas confeccionadas por los Montoneros asumieron la estrategia cubana de enfrentar al imperialismo norteamericano a un nivel continental. En septiembre de 1968, el general cubano Rafael del Pino visitaba la Argentina al frente de la delegación oficial a las sesiones de la Organización de la Aviación Civil Internacional. Exilado más tarde, del Pino relatará los asiduos encuentros clandestinos que un miembro de la inteligencia cubana e integrante de aquella comisión, el "mayor Muñoz", sostuvo en Buenos Aires con los distintos partidos terroristas10 "durante nuestra permanencia en el país sudamericano Muñoz entregó fuertes sumas de dinero a diferentes organizaciones de izquierda, en especial a las fuerzas armadas peronistas que en aquellos momentos desarrollaban una febril actividad guerrillera en Tucumán".

Tras su participación en la famosa Mesa Redonda de los Tupamaros en 1970, los Montoneros obtienen subsidios de Cuba, lo que les da la potencialidad de precipitar una oleada de encuentros armados. El asesinato del directivo gremial Augusto Vandor en junio de 1969 marca nítidamente el preludio de una plena y coordinada ofensiva de violencia contra las instituciones del gobierno argentino.

Hay que considerar que en América Latina las conciencias estaban turbadas por una creciente divulgación de las ideas marxistas, con la consolidación del proceso cubano, el triunfo electoral de Allende y de la Unidad Popular en Chile, la subsistencia del gobierno nacionalista peruano y las dificultades en el Uruguay.

El 29 de mayo de 1970 a la una y media de la tarde, las emisoras de radio en Argentina interrumpían su programación para dar la conmovedora noticia del secuestro del general Pedro Eugenio Aramburu, ex presidente del país. En pleno día y en pleno centro de la capital, Aramburu fue detenido "a nombre del pueblo" por un equipo de peronistas encabezados por Firmenich. Esquivando puestos policiales y evitando caminos transitados, una camioneta Gladiator enfiló hacia Timote llevando escondido bajo una carga de fardos de pastos al general. Allí se le juzgó y fusiló.

Aramburu había sido el artífice del robo y desaparición del cadáver de Evita Perón. En la confesión hecha a sus captores, Aramburu declaró que los despojos estaban en un cementerio de Roma bajo nombre falso y en custodia del Vaticano, y que la documentación sobre el hurto del cadáver se hallaba en una caja de seguridad del Banco Central en Buenos Aires a nombre del coronel Cabanillas. Sin embargo, los Montoneros no pudieron obtener más detalles al respecto.

El real motivo para liquidar a Aramburu era su promoción del proyecto para reemplazar al régimen corporativista de Juan Carlos Onganía, y con ello dar un paso peligroso contra la oposición integrando el peronismo al sistema electoral. De concretarse el “plan Aramburu”, los subversivos peronistas quedaban sin opción estratégica, ilegitimándose la vía armada para la toma del poder. La exitosa conjura montonera había tomado casi un año entre planificación y vigilancia; con ella, lograron darse a conocer nacionalmente. Eliminado el cerebro y autor del movimiento anti-peronista, los Montoneros promulgaron la guerra irregular urbana y rural como único método a seguir.

El presidente Onganía no duró una semana al escándalo del secuestro. Al entierro de Aramburu asistió un nuevo presidente, el general Roberto Marcelo Levingston. La Argentina sería escenario de una ola terrorista y por consecuencia de una sucesión de pautas represivas por parte del gobierno que sacudió en sus cimientos al país.

A partir de este momento, los Montoneros se las agencian para extraer del sistema administrativo del país los recursos indispensables para costear la subversión, e intentar destruir paulatinamente el aparato económico a fin de lograr un empobrecimiento del ciudadano productor y el caos social. Otros hechos en marzo de 1970 suscitaron el interés del pueblo: el secuestro del ingeniero Yuri Pivovarov, representante comercial de la embajada soviética, y el fallido intento con el hijo del agregado civil de la embajada de la República de China.

Así llegó 1971, año en que la violencia aumenta y se diversifica: el apresamiento del gerente del frigorífico Swift, Stanley M. Farrer, en mayo de 1971; el asesinato del decano de la Fiat en Argentina, Oberdán Salustro un año después; la emboscada y ejecución del general Juan Carlos Sánchez y del político Roberto Mario Uzal, ambos en abril de 1972.

Durante el auge del pánico, los cubanos utilizaron su embajada en Buenos Aires para mantener sus vínculos con los Montoneros y con su dirigente Firmenich, así como con el ERP guiado por Santucho. La Habana brindó asesoría a estas organizaciones subversivas, así como entrenamiento táctico en guerrillas urbanas y rurales; se facilitaban los movimientos y las comunicaciones, alterando identidades personales y dando acceso a su valija diplomática. Asimismo, los funcionarios castristas propiciarían la conexión de los Montoneros con los palestinos, de quienes recibieron concurso adicional.

A principios de los años setenta, el agente cubano Roberto Cabrera actuando bajo cobertura diplomática en Buenos Aires era el correo entre los montoneros y el ERP. A Cabrera se le unirá luego el oficial del Departamento de América, Damián Arteaga Hernández. Por otra parte, la embajada cubana en Santiago de Chile se convertirá en el eslabón más importante en la red de apoyo internacional, de propaganda, de inteligencia y de financiamiento del MLN.

Entre 1970 y 1973, durante la férrea administración del general Alejandro A. Lanusse, los Montoneros y la FAR trataron de buscar en la masa peronista su materia vital. En ese lapso perpetraron 53 atentados personales; también las fuerzas armadas argentinas atacarían el poblado de Garín el 30 de julio de 1971. El círculo vicioso se tornaría cruento: por un lado caían miembros de la policía, y por otro lado eran ultimados o detenidos militantes de distintas organizaciones. Estas, a su vez, tomaban represalias sangrientas. Pero los Montoneros sufrían substanciales percances: los reveses iban sumando y la pequeña organización iba quedando desguarnecida.

El 11 de marzo de 1973 se celebran elecciones. La coalición de partidos que conformaban el Frente Justicialista de Liberación (FREJULI) orientados por los peronistas, conquista ampliamente la justa electoralista. Dos meses después, el nuevo gobierno del presidente Héctor Cámpora decreta la amnistía general para todos los presos que calificaba de políticos. Muchas de las infamantes matanzas de los Montoneros fueron consumadas con la excusa de llevar al país a las urnas, y empleando como lemas el regreso de Perón y "los militares a los cuarteles".

Al poco tiempo, el 20 de junio de 1973, se produce el fugaz retorno a la Argentina del general Perón poniendo fin a su exilio. Pero los amnistiados por Cámpora, locos de furor, tomarán nuevamente el camino de la fuerza, enfrentándose incluso con antiguos compañeros peronistas, como en el caso de Ezeiza, donde hubo abundante número de muertos y heridos. Ante la seria alternativa el presidente Cámpora y su vicepresidente Solano Lima, presentan sus renuncias con la anuencia de Perón. Les sucede por un brevísimo período el diputado Raúl Lastiri. Finalmente, el 12 de septiembre de 1973, Perón asciende a la presidencia tras un corto proceso electoral. Junto a él asumirá la vicepresidencia de la república su segunda esposa, María Isabel Martínez.

A pesar del arribo de la poderosa silueta de Perón al gobierno y de gozar de una ancha base popular, el terrorismo no se redujo. Con asombro y consternación, Perón viró las espaldas a la izquierda tradicional y declaró fuera de la ley a los grupos de guerrilleros pro-cubanos que le habían dado su apoyo para derrocar a la dictadura militar; éstos, con celeridad, replicaron con el asesinato del secretario general de la sindical peronista, José Rucci. Perón antepondría al terrorismo su singular poder para galvanizar a las multitudes. El abismo entre los peronistas y el ala izquierda compuesta por los montoneros, el FAP y la Juventud Peronista se hará definitivo.

El 14 de febrero de 1974, tras una laboriosa fase de preparación, los servicios secretos de Castro culminan la coalición de los movimientos sediciosos del Cono Sur. Se formará la Junta Coordinadora Revolucionaria (JCR) con la integración del Ejército de Liberación Nacional de Bolivia, el Ejército Revolucionario del Pueblo de Argentina, el MIR chileno y los Tupamaros uruguayos. De inmediato la inteligencia cubana apuntala a la Junta Coordinadora desde varias metrópolis europeas, especialmente desde París, con el objetivo de facilitar el trasiego y lavado de dinero, propaganda, los desplazamientos y puntos de confluencia para los entrenamientos especiales en Cuba.

La Junta Coordinadora arregla sus bases abiertas y encubiertas en puntos geográficos de cada continente. Dentro del bloque soviético se escoge a Cuba y Checoslovaquia; para la América Latina, se hará en la Argentina, Panamá, Brasil, Perú y Paraguay; con vistas a cubrir Europa se ubicarán en España, Francia, Portugal, Italia y Suecia; para el continente africano, lo serán Libia y Tanzania. Con una robusta armazón europea de propaganda y con la tolerancia en los medios de prensa se desata una virulenta campaña contra el gobierno argentino. La actividad militar de los Montoneros se propone azotar las numerosas empresas extranjeras.

Perón decide reaccionar al impulso insurgente con la fuerza represiva militar, y se dictarán leyes y normas penales para las actividades terroristas. En un acto masivo del 1 de mayo de 1974, el rancio caudillo denuncia a los Montoneros calificándolos de mercenarios "de un país del área", y alertando contra la infiltración en el movimiento peronista.

El 1 de julio de 1974 fallece Perón, quedando en la presidencia su esposa María Isabel. Esta crisis del partido de gobierno es explotada inmediatamente por la oposición beligerante, especialmente en el campo psicológico y en el militar. En octubre de 1974, la FAR se fusiona a los Montoneros.

ARQUITECTURA DEL TERROR

En este período de gobierno peronista los Montoneros cumplirán múltiples atentados y secuestros extorsionistas. En marzo de 1974, un foco guerrillero de la ERP materializa el viejo sueño del caporal Santucho: utilizar el plano rural y montañoso de Tucumán para desplegar la conflagración armada y declarar la provincia como zona liberada. La ERP comenzará a operar con relativa intensidad al sudoeste de Tucumán, apresando la trivial localidad de Acheral y dando a conocer al país el nacimiento de la guerrilla campesina.

Hasta ese momento la contienda armada se había escenificado en las ciudades en forma de guerrilla urbana. Con el fin de globalizar la hostilidad, la ERP irá más allá valiéndose de regiones que por sus características geográficas brinden los requisitos precisos para el desempeño de unidades rurales11.

Los combatientes llegan a sojuzgar pequeñas localidades, ultimando a muchas autoridades provinciales. El 11 de agosto fracasa la tentativa de asaltar la unidad militar de Catamarca, un chasco que reduce el activo de los insurgentes. Ante tal encrucijada, María Isabel decreta la movilización del ejército en la zona, y crea, a principios de 1975, el "operativo independencia" desplegando una cruzada militar que ha de durar dos años.

Al igual que sus primos uruguayos Tupamaros, los Montoneros logran levantar una arquitectura de terror con fabriquitas secretas de explosivos y armamentos, de imprentas clandestinas y medios de falsificación. Vaca Narvaja Narvaja, prófugo de la justicia italiana por falsificación de documentos y tenencia de armas, es quien dirige la secretaría de relaciones internacionales de los Montoneros.

La actividad terrorista de todos los grupúsculos rebeldes se sustentaba al contar con fuentes permanentes de recursos financieros que propiciaba un voluminoso y complejo aparato económico, con entidades empresariales que actuaban también como pantalla, y permitían canalizar y manejar ingentes cantidades de recursos.

Los Montoneros alcanzan amasar unos $80 millones procurados por estas empresas capitalistas que secretamente les respondían, y también mediante la extorsión. Las organizaciones subversivas montarán un verdadero espionaje de todo el sistema económico del país, procurando información necesaria a sus fines, ubicando a sus elementos en la estructura administrativa tanto pública como privada, en especial donde es procesada la información económico-social.

En junio de 1975, se celebra en La Habana una reunión de los comunistas de América Latina, donde, con el beneplácito de los soviéticos, Castro pide la unificación y coordinación de todos los partidos para provocar la lucha armada allí donde fuera factible y necesaria. A comienzos de 1976 el rompecabezas bizantino que era la economía Argentina enfrenta tres gravísimos escollos que se interrelacionan: amenaza de hiperinflación con precios relativos fuertemente distorsionados; aguda recesión interna con descensos en la productividad y en la producción; y cesación de pagos externos con un déficit fiscal alarmante donde la inversión registra tasas negativas de variación.

El 24 de marzo se engendra la tragedia al fecundar un golpe de estado castrense que depone a María Isabel. En julio de ese año mueren en un enfrentamiento importantes dirigentes del ERP, entre ellos Santucho. La organización se debilita, sus militantes son cazados en sus escondrijos y comienza el éxodo de sus cuadros. La violenta represión de los sicarios militares se hace sentir en los Montoneros, que acusan una evidente declinación, registrándose numerosas deserciones y delaciones. Con la ayuda de Castro, la cúpula directriz de los Montoneros relocaliza hacia Cuba su estado mayor, su organización laboral y sus cuadros de espionaje, ordenándose a sus militantes el suicidio con pastillas de cianuro en caso de caer en manos de la policía política.

El nuevo refrito oposicionista estructurado en la Coordinadora Revolucionaria, ya muy raquítica dentro de la Argentina, tratará de incrementar su ímpetu en Europa mediante la "concientización" de los organismos defensores de los derechos humanos y la denuncia de la miseria envilecedora que según ellos reinaba en la república de La Plata. También se engendra en Venezuela una agencia noticiosa, la Agencia de Prensa Latina (APAL).

El año 1978 hallará a las organizaciones terroristas de América Latina en regresión. Todas, incluyendo los Montoneros, están totalmente dislocadas y operan con pocas células. Disminuye la eficacia de la acción psicológica y propagandística en el interior del país y languidecen los reclutamientos. La "élite" subversiva ambiciona pilotar las acciones desde el exterior, utilizando vastos fondos financieros y el amparo del gobierno cubano. Numerosos intentos de infiltración armada se maquinan desde La Habana para llevarse a cabo en la Argentina.

A fines de 1979 un limitado grupo montado por Cuba evade la policía Argentina y logra conducir algunas operaciones terroristas que incluyen el asesinato de varios funcionarios. Unidades de Montoneros son incluidas en la brigada internacional que Cuba perfiló para patrocinar la batalla de los sandinistas en Nicaragua. Esta conexión salió a la luz cuando Firmenich, jefe de los Montoneros, en uniforme sandinista y escoltado por su lugarteniente Vaca Narvaja, revela la presencia de una brigada montonera en los sartales de Masaya durante el conflicto contra Somoza. Firmenich admitirá incluso haber contribuido financieramente a la guerra sandinista, sobre todo en sus últimas etapas.

El fiscal argentino Juan Romero Victorica, en entrevista concedida al Diario Popular de Buenos Aires, el 29 de septiembre de 1991, acusa a Cuba de utilizar sus diplomáticos en la Argentina como correos para extraer los dineros obtenidos por los Montoneros de los secuestros efectuados en la década del setenta, señalando de la misma manera la participación de los cubanos en tales operaciones. Romero Victorica indicó que los fondos habían sido despachados por los cubanos vía Perú y México, y partes de los mismos fue lavado a través de los narcotraficantes.

En la actualidad el régimen de Castro retiene unos $100 millones de los Montoneros, donde está incluido el grueso de los $60 millones que los terroristas obtuvieron en los secuestros de los empresarios Juan y Jorge Born en 1975. En palabras del especialista en terrorismo, el rumano Michael Radú12 "lo que hace violentos a los Tupamaros y Montoneros no es su creencia en la justicia social para los pobres, sino su creencia utópica en la necesidad de destruir una sociedad que desconocen con vistas a construir otra que no pueden definir claramente".

La guerrilla urbana

En julio-agosto de 1970 los Tupamaros secuestran al cónsul brasileño Aloysio Días Gomide y al norteamericano Dan Mitrione, experto en seguridad. El apresamiento de Días Gomide busca el intercambio de prisioneros políticos brasileños y un rescate destinado a las guerrillas de Brasil. Mitrione fue apresado al salir de su casa; al resultar herido, los Tupamaros tendrán que transportarlo a uno de sus hospitales de campaña. El gobierno movilizó a 15,000 efectivos en la más colosal cacería humana de la historia uruguaya. Los Tupamaros exigieron a cambio de Mitrione la libertad de todos sus miembros detenidos y su salvoconducto al Perú.

El mismo día que finaliza el plazo establecido, el presidente Areco pronunciaría una locución radial y televisiva en la que rechazaba cualquier negociación con los Tupamaros. El viernes 7 de agosto, el grueso de la dirección de los Tupamaros es detenido en medio de una vasta redada; ese mismo día, los Tupamaros le echan mano al técnico norteamericano Claude Fly.

A mediodía del domingo 9 de agosto de 1970, Mitrione fue sacado de su prisión del pueblo a bordo de un vehículo que conducía Aurelio Fernández y en el que le esperaba Antonio Más, quien sería su ejecutor. En el trayecto, Más le disparó cuatro balazos. El auto y el cadáver fueron abandonados en los suburbios de Montevideo. El año 1971 se inicia con un rosario de secuestros que les permite canjear rehenes por parte de su directiva en prisión. Así, el 8 de enero es apresado a punta de pistola el embajador de la Gran Bretaña, Sir Geoffrey Jackson, quien se unirá a los rehenes Días Gomide y Fly.

Las relaciones entre Cuba y los Tupamaros se fortalecen. Los dirigentes Rosencof y Luis Martirena se trasladarán a La Habana en 1971 en busca de mayor apoyo material. Castro se compromete con esta petición, con la cual se esperaba asestar un golpe mortal al régimen uruguayo. Si bien los Tupamaros se habían anotado numerosos éxitos en su estrategia de terror y subversión la marea se tornará en su contra pese al intenso auxilio proveniente de La Habana. Los Tupamaros, un tanto acorralados, desatan el famoso "plan Hipólito" por el cual se ajusticiará a quienes se promulgasen en contra de sus ideas.

La imagen de los Tupamaros tanto en Uruguay como en el extranjero, irá resquebrajándose ya sea por los asesinatos políticos como por las derrotas que vienen encajando frente a la policía uruguaya. Internamente se entra en una fase de escisiones intestinas debido a la presencia de diversas fuerzas externas, como la de los comunistas, los servicios cubanos y la KGB.

La riña entre el ucraniano Rosencof y la cabecilla tupamara María "la Parda" Topolansky precipitará la expulsión de un considerable número de miembros, donde figuran la Parda Topolansy, Rodríguez Larreta, Romans Lederman y otros, precisamente cuando los servicios secretos soviéti­cos, apoyados por el PC chileno, se enfrascaban en una maniobra especial contra el MIR chileno y el Departamento de América, dirigido por Piñeiro.

La regencia tupamara desde los calabozos ordena a sus aún activas escuadras que se establezcan en los medios rurales, donde deberán edificar refugios subterráneos para la diligencia guerrillera. Bajo la tutela de Manera Lluveras se lleva a cabo un plan de fuga masivo del recinto penal de Punta Carretas. Ciento seis prisioneros Tupamaros, entre ellos Sendic, escapan de la cárcel el 6 de septiembre. Ese es el momento preciso en que la suerte se tornará fatal para el movimiento subversivo tupamaro. Tres días después de la fuga, el gobierno uruguayo hará despliegue de drásticas medidas de contrainsurgencia con violencia inusitada, cogiendo desprevenida a la guerrilla.

A fines de octubre de 1971, el PC uruguayo decide apoyar al ex general del ejército Seregni en su candidatura a la presidencia. Pero si Seregni era derrotado en las elecciones se pondría en práctica un levantamiento militar con los comunistas, apoyados por los Tupamaros y algunos sindicatos obreros5. El propio Castro preparó su visita a Chile y su arribo a Santiago para las vísperas de las elecciones en Uruguay, dando por sentado la victoria marxista. Castro pensaba volar a Montevideo para festejar junto a Arismendi el triunfo en las urnas6. Sin embargo ninguno de los involucrados pensó en la aplastante derrota que se produjo esa noche en Montevideo. La coalición del Frente Amplio apenas logró el 17% de los votos. Desmoralizados por completo, sus principales militantes desaparecerán para siempre de la escena publica.

El líder tupamaro Adolfo Wassen Alaniz se desplazó rápidamente a Santiago de Chile para entrevistarse urgentemente con un irritado Castro para analizar las dificultades que ya estaba atravesando la organización tras la derrota electoral que demostraba el poco apoyo popular a los "revolucionarios" y la intensificación de la campaña contrainsurgente del gobierno. En un acto desesperado, los Tupamaros se trasladaron a la zona rural que resultaría inapropiada para las maniobras de sus fuerzas, y donde estaban a merced del ejército. Finalmente, en abril de 1972, el nuevo presidente Juan María Bordaberry declara el estado de guerra interna.

Ante la dilatación de algunos pedidos a Cuba, los Tupamaros en plena desmoralización, enviaron nuevamente a Rosencof a conferenciar con Castro para que los sacara del atolladero. Si bien recibirían armas vía Chile así como socorro financiero, Castro torció el brazo a Rosencof para fundir los Tupamaros en un frente de las izquierdas. Con ello, y sin proponérselo realmente, los Tupamaros sucumbieron a la red internacional soviética.

A fines de abril de 1973, el gobierno cubano requirió una reunión en La Habana de los Tupamaros con el ánimo de esclarecer la ruta política y militar que éstos debían conducir a la luz de las acciones del gobierno uruguayo. En esa reunión Castro orientó que los líderes centrales del movimiento escaparan del Uruguay y se agregasen a otras organizaciones terroristas del área. Para ese entonces los comandantes Tupamaros ya se habían domiciliados en La Habana y en Buenos Aires.

Tras la caída de Allende, el PC uruguayo envió una brigada de combatientes a Chile dirigida por Valenti Pitino, que debía sumarse a los focos de resistencia que los cubanos intentaron organizar en el norte del país. Pero el desmoronamiento del aparato marxista chileno fue tan rápido como el aborto de esta tentativa. En septiembre, cuando Sendic es capturado por segunda vez, ya se había quebrado el espinazo de la infraestructura tupamara. No obstante, se decide propulsar el invento cubano de las mini-fábricas de armamentos. Se determina que los especialistas Tupamaros en la construcción de armamentos y explosivos, regresen nuevamente a Cuba para perfeccionar el diseño de morteros de 60 milímetros., granadas de fusil antitanque, de plástico, minas antipersonales7.

Los Tupamaros se moverán en cuatro regiones: en Argentina, en Europa, en Cuba y en suelo uruguayo. El ramal europeo manejará la propaganda contra el Uruguay, mediante organizaciones internacionales defensoras de los derechos humanos y de presos políticos. En Argentina efectuarán reclutamientos y mantendrán contacto con organizaciones subversivas como el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) de Mario Roberto Santucho, quien también se había preparado en Cuba8.

Los Tupamaros se hicieron de $60 millones del rescate pagado por el negociante italiano Gaetano Pellegrini en noviembre de 1969, y la suma de $250 millones en 1971 por el rescate del cónsul de Brasil en Montevideo Días Gomide. Parte de esos fondos fue a parar a Cuba; el resto sirvió entre otras cosas para favorecer al sandinismo que, según el propio Mario Firmenich, recibiría entre 1978 y 1979 decenas de millones de dólares9.

El revés de la insurgencia tupamara coincidió con la eliminación de los pronunciamientos subversivos pro-castristas en Argentina y Brasil y con la desaparición del santuario chileno de Allende. Muchos militantes Tupamaros se mudaron a Cuba donde seguirían recibiendo entrenamientos especiales. Posteriormente, algunos de estos activistas asistirían a Cuba en sus operaciones de inteligencia en Europa y América Latina. La evidente interferencia de Castro en los asuntos internos del Uruguay obligó al gobierno de Montevideo a votar en contra de que la OEA levantase las sanciones contra Cuba en noviembre de 1974.