El 10 de enero de 1961 se produjo en Montevideo una manifestación anti-castrista que fue embestida por cuadrillas comunistas armadas que habían recibido orientaciones de la embajada de Cuba sancionadas por la legación diplomática soviética. Con evidentes pruebas, el gobierno uruguayo expulsa al embajador cubano Mario García Incháustegui y al diplomático soviético Mijail Samailov.
Poco después dos miembros de los comandos armados comunistas, Carmelo Taffuri y Bernardo Simaldoni, llevaron a cabo un atentado que costó la vida al síndico Oscar Alonso y a su familia. Los asesinos recibieron refugio en Cuba ante la indignación del gobierno de Montevideo.
Alrededor de 1962, surgen en Uruguay los grupos guerrilleros originales. El de mayor relevancia resulta el Movimiento de Liberación Nacional, más conocido por los Tupamaros. Irónicamente, los pistoleros urbanos de los Tupamaros estarán especialmente compuestos por activistas de la peonada rural. Su original creador lo fue un alumno de leyes llamado Raúl Sendic, el cual se había ocupado en los años sesenta como cortador de caña de azúcar.
Cuando, entre 1962 y 1963, Sendic y otros dirigentes establecen en Uruguay el MLN, la generalidad de sus integrantes provenía del socialismo uruguayo. No obstante el MLN incluía marxistas, cristianos de apostura radical y trotskistas. A instancias de Jorge Manera Lluveras, el PC da a luz un cuerpo de autodefensa basado en el ensayo guerrillero de Cuba y Argelia. Este dispositivo se suma a una coalición de bandos subversivos: los Tupamaros de Sendic, el MIR (uruguayo) de Washington Rodríguez Belletti, el MAC de Fernández Huidobro, el FAU de Gerardo Gatti, y el Independiente de Rubén Navillat.
En 1962, Sendic dirige en Montevideo una serie de marchas populares cañeras demandando mejoras a los dueños de plantaciones. Al malograrse este impulso, decidirá emplear la táctica de la violencia y en julio de 1963, parangonando a Castro, lleva a cabo un asalto en un club de cazadores. Identificado por la policía, Sendic se destierra en la Argentina, para retornar al Uruguay a fines de 1964 y proseguir su faena de crear escuadras de guerrilla urbana. Sus primeros reclutas fueron jornaleros cañeros y gremios de las plantaciones azucareras, o sea sus viejos camaradas de empeño.
Conjuntamente con los Tupamaros brotan también otras agrupaciones, como la anarquista Organización Revolucionaria 33 Orientales, opuesta a los comicios y que encauzaba su acción en los sindicatos; las Fuerzas Armadas Revolucionarias Orientales, que respondía totalmente a La Habana; el Frente Revolucionario de los Trabajadores; "El 22 de diciembre" que era una escisión de los Tupamaros; y por último los maoístas de las Agrupaciones Rojas.
En el año 1963 los comunistas se deciden a alistar su brazo armado y emprenden el envío de cuadros militantes a la URSS para educarles militarmente; práctica que se mantendrá vigente durante años, paralela a la preparación guerrera interna de sus miembros, a orillas del río Olimar. El capital para los pertrechos proviene de la embajada cubana, que a su vez contribuye a levantar una pequeña fábrica de explosivos. Hugo Pagani, ente clave de la operación y contacto con los cubanos, confesó luego públicamente toda esta trama.
Ya para 1964 se compone el instrumento armado del partido comunista bajo la jurisdicción de Nestor Leites y Aurelio Pérez González. Pérez González había consumado un viaje a la URSS el año anterior para recibir cursillos de manejo y utilización de armas, disciplina y nociones de táctica. El órgano bélico clandestino contaba ya con 700 militantes.
El grupo de Sendic asumirá la designación de Tupamaros en 1965, a raíz del sabotaje a la fábrica farmacéutica Bayer en Montevideo, en protesta a la escalada de los Estados Unidos en Vietnam. El nombre procede del inca Tupac Amaru, caudillo anticolonial del siglo XVIII. Los combatientes de Sendic no fueron los primeros en servirse del nombre Tupamaros: ya desde la gesta de independencia de principios del siglo diecinueve José Artigas, héroe y creador de la nación uruguaya había dado a su movimiento tal denominación.
Los Tupamaros se pueblan con jóvenes procedentes de la clase media, profesionales y estudiantes universitarios. En su momento cumbre llegaron a tener alrededor de 4000 militantes. Con Sendic operaba Raúl Brigadián, ligado secretamente a la DGI cubana. A pesar de ello, el MLN de Sendic no gozaba aun de la total confianza de Castro, quien en 1968 se inclinaba hacia el Movimiento Revolucionario Oriental de Ariel Collazo.
Será la mano del aventurero argentino Joe Baxter la que transformará a los Tupamaros de una colectividad insurreccional agraria en una maquinaria clandestina urbana. Baxter se había refugiado en Montevideo después del asalto del Banco Policlínico de Buenos Aires, y se sumó a los Tupamaros como aliado. Baxter se mantenía enlazado con Abrahán Guillén, hombre fuerte de La Habana, quien tenía asociación con la organización argentina Tacuara.
En 1966 tiene lugar una convención nacional revolucionaria uruguaya en la cual colisionan dos posiciones: la tendencia por la vía armada, y la del MIR y de las juventudes socialistas que favorecían un frente de masas. En esos momentos Collazo era la persona de crédito de Cuba en el Uruguay y los vínculos del Partido Comunista y los Tupamaros se efectuaban a través de él. Collazo seleccionará aquellos integrantes de su movimiento para recibir cursos de guerrilla rural.
Pero la imposibilidad de una contienda rural en el Uruguay determina que casi todos los componentes de la facción de Collazo se integren a los Tupamaros. En 1966 los Tupamaros perpetran el desfalco al banco la Caja Obrera y en noviembre del mismo año el saqueo a la armería El Cazador. En diciembre se origina un áspero tropiezo de los Tupamaros con la policía que los obliga pasar a la clandestinidad.
El distanciamiento del MLN de sus raíces se hace más incuestionable tras la detención de Sendic y con la entrada en escena del intelectual comunista Marcos Rosencof Silverman. Rosencof emerge como líder de la organización; Engler Golofchenco, de origen ucraniano, pasa a ser su segundo. Rosencof era un hombre del Partido que ofrecía en este momento difícil de los Tupamaros los santuarios para que su dirigencia pudiese operar desde la clandestinidad.
El presidente del partido comunista Arismendi, a la sazón el teórico marxista continental más reputado, junto con Collazo sostienen reuniones por separado con los Tupamaros para gestionar, a nombre de Castro, que los mismos se incorporasen a la guerrilla boliviana del Che Guevara. Los Tupamaros no aceptan, pero el aparato militar del partido comunista envía un pequeño contingente de 18 militantes para ser aleccionados militarmente en Cuba, con vistas a prestar luego ayuda al Che Guevara.
Arismendi había reunido incluso armas y ayuda en dinero de Cuba para este guión de violencia del Cono Sur. Asimismo, el partido comunista uruguayo fue clave en el diseño de la guerrilla boliviana. Fueron ellos los que prestaron apoyo y logística al Che Guevara ocultándolo en Uruguay antes de pasar a Bolivia, entregándole dos pasaportes extraídos de la cancillería uruguaya para cubrir su identidad.
En el prólogo al diario del Che Guevara en Bolivia, Castro se refiere a Arismendi, cuyo nombre clave en esta operación era Simón. El mismo Che Guevara en sus apuntes del 14 de febrero relata lo siguiente1 "se me informa, además, que Simón ha manifestado su decisión de ayudarnos, independientemente de lo que resuelva el Partido".
La OLAS inauguró su sede en Uruguay a través del Instituto Cultural Uruguayo-Soviético. Pero el partido comunista realmente no tenía arraigo popular entre los uruguayos. EL cerebro del PCU, Guillermo Bodner, decide entonces que era tiempo de hacerse espacio en las fuerzas armadas. Lo hará valiéndose de José Luis Massera y Alberto Altesor.
En 1966 tiene lugar una importante y nutrida reunión entre los líderes de los Tupamaros y Castro, donde se acordó proporcionar entrenamiento guerrillero en Cuba a esta organización. El problema de quién controla a los Tupamaros pasó a ser un punto de polémica entre los diferentes tablados políticos uruguayos. Tanto el PCU, primero mediante Rosencof y luego de Arismendi, como Castro valiéndose de Collazo trataban de controlar al movimiento.
Con Rosencof los Tupamaros dan el paso hacia la guerra irregular bajo la tutela comunista. Rosencof operaba utilizando a la soviética Efgeniya Dumnova; Dumnova había tenido relaciones con un general de la KGB, y en 1940 se había casado en Moscú con Jaime Juanarena, funcionario del gobierno uruguayo. Asimismo, un pequeño grupo de militares, como el general Liber Seregni, eran miembros de la célula secreta del Partido Comunista Uruguayo que integraba Arismendi. El escritor uruguayo Mario Benedetti fungía como el enlace directo entre Cuba, el MLN y el PC uruguayo.
Es el momento en que el PC y todo el espectro izquierda uruguayo acoge la viabilidad de la vía armada, y se envía a sus militantes a programas de preparamiento militar en Cuba, los cuales se amplían en 1967. Se formará además un equipo técnico de inteligencia y contra inteligencia, de falsificación de documentos y transformación de la identidad física, comunicaciones cifradas y escrituras invisibles2. A la vez, en la escuela soviética del KOMSOMOL se ejercitó a jóvenes comunistas uruguayos para perfilar y operar en combate de guerrilla, ejecución de terrorismo y sabotaje.
En la mayoría de los casos, los escogidos se trasladan a Cuba vía Chile con el patrocinio de la Columna Gaucha del MLN. Los agentes del MLN Carlos María Gutiérrez, Carlos Núñez y Eduardo Galeano operaban con la cobertura de periodistas de Prensa Latina, la agencia cubana de noticias. Los embarques bélicos se reciben a través de la Argentina en los bidones de gasolina de los camiones; las remesas despachadas clandestinamente por Cuba al partido comunista entraban por mar de forma sistemática.
Cuba generaliza la formación de especialistas para montar en los países objetivos mini-fábricas rudimentarias de explosivos y utilería de guerra, introduciendo con ello considerable flexibilidad y autonomía para los montajes internacionales. Ya para mediados de 1967 los Tupamaros disponen en territorio uruguayo de una de tales mini-fábricas.
En febrero de 1968 se realiza la segunda convención nacional tupamara donde se confirma la dirección existente que integraban Sendic, Julio Marenales, Huidobro y Manera Lluveras. En ese momento los Tupamaros computan unos 250 miembros activos, alrededor de 30 de ellos operando en total clandestinidad.
En 1968 se dan cita en Moscú todos los partidos comunistas latinoamericanos para examinar la situación general del continente. Los soviéticos presionan porque se brinde apoyo y se coordine con La Habana la agenda de la revolución. Entre las reuniones individuales más destacadas figuró la de Cuba y los soviéticos con Rosencof y Arismendi, representando a los Tupamaros y al PCU, respectivamente para constituir una estructura militar unida con el sostén logístico y de inteligencia de Cuba.
Hasta 1968, los Tupamaros se dedicaban a reclutar y adquirir pertrechos y recursos financieros, y estaban ordenados en células o escuadras que actuaban independientes unas de otras. En lo adelante, el modelo de acción tupamaro resultará exitoso debido al apoyo de La Habana, donde habían instalado su Estado Mayor. Los cubanos les preparan una red logística internacional que les facilita contactos, transporte y santuarios; y a su vez les asesoran en un nuevo método: el secuestro y juicio de hombres públicos y de empresa “a nombre del pueblo”, con altas cifras de rescate, parte del cual siempre pasaba a La Habana.
Así, a partir de 1968 los Tupamaros se precipitan en una estocada a fondo para desestabilizar la administración del entonces presidente uruguayo Jorge Pacheco Areco. En septiembre atacan el casino de Carrasco; en los primeros días de 1969 ocupan la sede del juzgado donde se instruyen las causas contra la organización; el 14 de febrero atracan la tienda Financiera Monty, y cuatro días después repiten la acción en el casino de San Rafael.
Para conmemorar la muerte del Che Guevara el 8 de octubre de 1969, los Tupamaros realizan lo que será su acción de mayor envergadura: la toma del poblado de Pando. El asalto se realiza de forma espectacular: los terroristas entraron en la ciudad como parte de un cortejo fúnebre, copando luego diversos sitios como la comisaría y el cuartel de bomberos. Terminaran robando los bancos y destruyendo las líneas telefónicas.
En 1970, La Habana consuma los ajustes para la famosa Mesa Redonda donde estarán envueltos los Tupamaros y el FARO de Uruguay, el MIR de Chile, el ELN de Bolivia (cuyo líder, "Chato" Peredo había sido guerrillero del Che Guevara), los Montoneros, la FAR y la FAP argentinas, el ALN de Brasil, el Ejército de Liberación de Colombia (ELC) y la FALN venezolana de Douglas Bravo.
Esta Mesa Redonda adopta alentar la violencia urbana y rural en todo el Cono Sur, y en especial en Brasil y Bolivia; conduce también al contrabando de armas en el vecino Paraguay por parte de un grupo mixto de argentinos y uruguayos3. Se decide que, a diferencia del trazado original del Che Guevara, el comando internacional solo coordinará las operaciones sin interferir directamente en la táctica y autonomía de cada organización.
El primero de agosto de 1970, el diario cubano Granma4 publica el mensaje que remite el Chato Peredo a los Tupamaros, en agradecimiento por la ayuda que la Mesa Redonda había concedido en apoyo de las acciones del segundo foco guerrillero en Bolivia, iniciadas con la sanguinaria irrupción a Teoponte, una pacífica comunidad minera cerca de La Paz.
En esta contienda, los bolivianos del Chato Peredo toman como rehenes a dos ingenieros alemanes, intercambiándolos por diez prisioneros políticos, que rápidamente son enviados a Cuba. Pero, el ejército boliviano prueba nuevamente ser un adversario formidable y en una rápida campaña que termina en octubre de 1970, las bandas armadas fueron totalmente exterminadas con la captura del Chato Peredo.
La estrategia de la Mesa Redonda se hace sentir incluso en Venezuela, donde gestó un engendro terrorista conocido como Punto Cero, nombre del cuartel donde recibieron preparación en Cuba. Pero, la fuerza de seguridad de Venezuela, da cuenta con rapidez de esta intentona. Asimismo, Cuba trata de fomentar la clandestinidad urbana en Panamá, que se anota el asesinato del dirigente Floyd Britton y lleva a cabo una cadena de robos en bancos y casinos, hasta que la Guardia Nacional los aniquila en octubre de 1970, cuando dos miembros del movimiento entrenados por los cubanos resultan muertos y otros 29 capturados.